miércoles, 30 de marzo de 2016

DE PIEDRAS HAREMOS CAMINO

Allá por el viernes 7 de agosto de 2015 comenzó este camino hacia un sueño, hacia EL sueño. Como les contaba en la entrada anterior hace muchos años ya que se despertó en mi esta sed de mundo y un poco por mi esfuerzo y mucho más por suerte hoy me encuentro trabajando para que ese sueño suceda. Siempre supe que hacer esto por mi cuenta era imposible y que el apoyo de la gente que me rodea se iba a manifestar en forma de rifas. Como todo en mi vida, las proyecciones fueron basadas en un optimismo innato que inunda cada cosa que hago. Soy optimista por naturaleza y siempre pienso que lo mejor que pueda pasar es lo que va a pasar, por eso cuando pensé en las rifas pensé en vender muchas. Hoy la realidad es otra, las primeras piedras empiezan a aparecer en el camino hacia el sueño y el optimismo merma día a día.

La meta inicial difícilmente sea lograda, esto no implica que peligre el viaje, sí significa que muy probablemente no sea 100% el que tenía soñado, quizás sea mejor. Como todo en la vida, este proceso de venta de rifas va dejando enseñanzas. Las ya obvias por un lado, familia y amigos que incondicionalmente se vuelcan a ayudar por encima de sus posibilidades haciendo que nuevamente la capacidad de asombro no tenga límites cuando de generosidad y amor se trata. Las no tan obvias, vecinos, ex compañeros de escuela y desconocidos que desinteresadamente se interesan en ayudar y se les ve a flor de piel esa alegría que produce el ser solidario cuando ves que la persona que recibe tu ayuda la valora. Son gratas sorpresas que te regala este camino.

Sin embargo no todo es color de rosas y hay tragos amargos. Por lo que hablo con mis compañeros hay una cierta lógica o tendencia de que quien más tiene es el menos interesado en colaborar. Son muchos los compradores que uno contaba como seguros, no por su cercanía o afecto, sino porque simplemente no representa un esfuerzo para ellos colaborar. Uno tiende a pensar que cualquier persona que tenga a su alcance ayudar lo va a hacer, pero al parecer esta no es la lógica imperante. Nuevamente la vida nos muestra que quien menos tiene es quien más ayuda. Te compran la rifa en 10 cuotas, te pagan con monedas e incluso gastan lo que no tienen para que uno viaje.

Esto me hace replantear muchos conceptos implícitos que tenemos, uno se cría y crece dando por sentados que rico es el que más tiene. Vemos a alguien con una gran casa, un auto cero kilómetro y vacacionando en el Caribe y pensamos que ese es el rico. Sin embargo esta persona no tiene la sonrisa que tiene ese que juntó monedas para comprarte una rifa, no tiene los ojos sinceros del que sueña con que capaz se gana el apartamentito y por fin tiene la casa propia, no tiene la cara de asombro cuando le contás los países que vas a visitar gracias a su aporte. Eso no hay plata que lo compre, esa gente es rica de alma, rica en valores, millonaria en generosidad.

Por esto digo que seguramente mi viaje no sea el que soñé en cuanto a cantidad de países y extensión, pero va a ser mejor por los compradores que tengo. A nadie de los que me compró le sobra nada, sacaron de su bolsillo lo que no pueden para ponerlo en el mío, así que tendré menos rifas vendidas que las esperadas pero valen el triple. La conformación de mis ventas no agranda mi cuenta bancaria pero me agranda el alma, me hace ver que elegí bien y que en cada lugar que esté les voy a agradecer por el esfuerzo que lo hizo posible.


Llegan las primeras piedras en este camino pero, SI TAN EMPEDRADO SE ENCUENTRA EL DESTINO, ENTONCES DE PIEDRAS HAREMOS CAMINO.

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