miércoles, 5 de octubre de 2016

ESPERAME...

En mi mente debo de haber escrito este post unas cien veces y otro ciento de estas me dije “hoy llego y lo escribo”. Lo cierto es que los días se suceden unos tras otros y el coraje de sentarme y escribirte no aparece, o no aparecia. No es que no sepa que decirte ni por donde empezar, es que todavía no caigo que tenga que estar escribiendo esto. A lo largo de este blog siempre hablé y escribí sobre animarse, sobre el futuro, lo que vendrá y que nunca es tarde. Nunca me senté a escribir sobre lo que ya pasó, sobre lo que no hice y mucho menos sobre lo que nunca vamos a poder hacer.

Ya pasaron dos meses o visto de otra forma, recién pasaron dos meses, así de relativo es el tiempo. La rueda esta nunca para de girar y yo que no se estar sin hacer nada nunca me doy un tiempo para pensar o sentir. La misma sonrisa de siempre, la misma alegría de siempre que no hacen más que por momentos verme como una basura de ser humano que sigue como si nada. Sentarse a lamentarse tampoco es una opción, vos no me enseñaste eso. Sin embargo no hay día que no piense que si estuvieras acá seria tan fácil vivir, ya no tendría que estar buscándole un sentido a cada paso que doy.

Me falta la charla, el consejo, el abrazo y se viene lo peor. Tengo que salir al mundo, a conocerlo y a conocerme y vos no estas. No va a haber bar al que entre que no sienta la necesidad de tomarme una copa con vos y sentarme a hablar de fútbol y de como pasa el tiempo, contarte que estoy enamorado, que voy a formar una familia y que estoy seguro que serías el mejor abuelo del mundo. El que yo nunca tuve y que con vos y mi hijo lo iba a tener. No se como se supone que voy a tapar esa ausencia, por mas que les cuente lo maravilloso que era su abuelo no va a ser lo mismo, aunque obvio les voy a contar.

Mi miedo como siempre es el olvido, tengo miedo que esta rosca de la vida y del día a día me dejen cada vez menos tiempo para acordarme como eras. Tengo miedo de ya no saber si lo que tengo son recuerdos o recuerdos de recuerdos. Voy a hacer el esfuerzo de no olvidarte cada día, de tenerte presente y de hacerle saber a todos el ejemplo que fuiste. Por eso te pido que estés donde estés no me olvides vos a mi, que todo lo que hago es pensando en si te gustaría y que me esperes. Esperame que sea donde sea yo te voy a ir a buscar y vamos a repetir este abrazo...


martes, 12 de julio de 2016

Y QUE SÍ...?

“Y”, “que”, “sí”, son palabras inofensivas, de esas que pasan desapercibidas incluso en las más recordadas frases. El problema radica, como siempre, en que cuando se juntan cosas en apariencia inofensivas puede resultar algo peligroso. Esta no es la excepción.  Si juntamos estas tres palabras como el comienzo de una pregunta se abre un abismo ante nosotros, un abismo repleto de incertidumbre.

Y que si renuncio a mi puesto de contador y me pongo a vender comida? Y que si cambio todos mis planes y le digo que la amo como no ame a nadie? Y que hubiese pasado si…?

Ven lo peligrosas que se vuelven estas palabras en apariencia inofensivas?

 Abren un panorama infinito de posibles realidades que responden a esa pregunta insignificante, simplemente habría que animarse a probar ese “Y que si…?”. Como todo lo incierto produce miedo, y el miedo parálisis y la parálisis muerte, porque una vida en pausa no es más que la muerte.

Todo el tiempo que transcurrimos en pausa es un regalo que le hacemos a ese ladrón silencioso llamado tiempo que nos roba segundo a segundo la vida que se nos asignó al nacer, haciendo de esta cada segundo un poco más corta. Y si bien es un ladrón generoso, ninguna persona en su sano juicio le hace un regalo a alguien que viene a robarla sino que todo lo contrario. La diferencia en este caso es que ya sabemos que el robo sucederá de todos modos. Sin embargo, si bien todos nos ponemos tristes cuando nos roban el celular, la tristeza es mucho menor si ya estaba usado. Cuando te lo roban nuevo muchas veces decís “todavía lo estoy pagando!”. Como puede ser que sientas esa indignación por un celular y no por tu tiempo de vida? No te das cuenta que todo ese tiempo en pausa que te roban si fuera tu celular aún lo estarías pagando?

Te dan la chance de disponer del tiempo, de tu tiempo, un bien escaso, no renovable pero tuyo. Lo que no fue ya no será y en esa tragedia de saber que todo tiene un final, al menos que cuando eso llegue el celular este gastado y todas las cuotas de nuestra vida estén pagas. No hay nada peor que llegar al final y pensar: “todavía lo estoy pagando!”.

Unas líneas atrás definí al tiempo como a un “ladrón generoso” y si sos un lector atento seguro que te llamó la atención ya que son dos palabras que implican cosas opuestas. Una persona generosa es aquella que brinda algo sin esperar nada a cambio, mientras que un ladrón roba algo que no le pertenece. Sin embargo en el caso del tiempo sucede algo extraño.

Todos nosotros en algún momento de nuestra vida nos enojamos con el tiempo y lo acusamos de robarnos las mejores cosas. El tiempo te roba la niñez, después la juventud, después a tus padres, después las fuerzas y por último la vida misma. Visto de esta forma, el tiempo es un ladrón despiadado, cruel, inhumano. Yo mismo por durante gran parte de mi corta vida lo vi de esta manera, el tiempo era uno de mis más grandes enemigos, tan grande que era una pelea que nunca iba a poder ganar. No obstante un día entendí, o creí entender.

Un día me hice una pregunta: Que es lo que el tiempo me roba? Y en ese momento comprendí que lo que el tiempo me roba no es ni más ni menos que lo que primero me regaló y por eso es un ladrón generoso o más bien, es un prestamista. No de dinero sino de momentos y los intereses que cobra es hacer que estos sean efímeros. Ahora bien, visto de este modo, aun sabiendo que el costo de asumir este préstamo es terminar perdiendo todo, llegado el momento final, no estarían dispuestos a volver a endeudarse? Yo sí.

Hoy estoy viendo como el tiempo deja de ser prestamista por un rato y se pone en rol de cobrador, quizás antes de lo esperado pero viene a cobrar. Era parte del trato, sabía que en algún momento me iba a tocar la puerta e iba a exigir su pago. Tengo derecho a enojarme? Por supuesto! El problema es que aún no sé qué con o quien enojarme, con el tiempo seguro que no, porque sé que así como hoy me cobra mañana me va a seguir prestando.


Por suerte el nudo es en la garganta y no en las manos ni en la cabeza. Como dice la murga hoy tengo el miedo de la nada y la esperanza de un sendero, pero me queda muy poco de las manos de mi padre protegiéndome del mundo entero.

martes, 24 de mayo de 2016

MIL VISITAS, MIL GRACIAS...

Nunca me hubiese imaginado el 7 de marzo, cuando decidí crear este blog, que menos de tres meses después iba a tener mil visitas. En un principio lo hice con la intención de que fuera una buena herramienta para mantener informada a mi familia cuando estuviera de viaje y a su vez que fuera una especie de bitácora de todo este proceso llamado Grupo de Viaje. Quise tener este historial porque me di cuenta que uno se va olvidando incluso de las anécdotas más divertidas y no quería que esto me pasara con el viaje. Más de una vez algún amigo recordó una historia nuestra y las imágenes se venían a mi mente como si fuera hoy pero al mismo tiempo me daba cuenta de que lo recordé porque me hicieron recordarlo y no porque yo lo tuviera presente. Así que en un principio la intención era tener este ayuda memoria que con el paso de los años me permitiera volver a recorrer el mundo cada vez que lo lea, pero como casi todo en la vida las cosas no suceden como uno planea sino como ellas quieren. Quizás el único momento en el que realmente influimos en el flujo es cuando tomamos la decisión de comenzar algo nuevo, en ese momento insertamos a nuestro diario vivir algo distinto que poco a poco cobra vida y se desarrolla, algunas veces como uno creyó y muchas otras como uno nunca imaginó.

Esto es ni más ni menos que lo que pasó con el blog, pensado como bitácora termino siendo una especie de diván virtual que no solo me servía para despuntar el vicio de escribir sino también para sacar esas cosas que la lengua se niega a decir. Es que uno nunca quiere escucharse a sí mismo decir que se equivocó, que no se animó o que tiene miedo. No quiere o le enseñaron que no tiene que querer, es la lógica de que los hombres no lloran la que reina detrás de cada una de esas veces que reprimimos algo. Lo hacemos inconscientemente porque así fue como lo adquirimos mientras crecíamos, de forma inconsciente. Incluso reconociendo esta conducta y no compartiéndola, ya de adultos,  no nos ocupamos de erradicarla y lo que es peor aún la aplicamos. Porque nunca tuve el coraje de darle un abrazo a un amigo y decirle que lo quiero o porque aún hoy con 27 años me da vergüenza decirle a mi madre que la amo. Creo que este es el motivo por el cual estas cosas resulta tanto más fácil escribirlas que decirlas o hacerlas. Por eso toda mi vida escribí, fue la forma que siempre tuve de decirles y decirme con letras lo que no puedo con palabras.

Está tan estigmatizada la debilidad que uno día a día construye distintas corazas para salir a la vida y que el show continúe. Este círculo vicioso logra que cuatro personas estén en una oficina con la mejor sonrisa cuando quizás están librando una batalla cada mañana para encontrar las fuerzas e ir a trabajar. Sin embargo nos pintamos la cara como el payaso de tal forma que no se note si uno llora. Entonces si te dejó tu novio tenes que ponerte linda y salir a comerte el mundo porque donde se vio una chiquilina de 20 años llorando porque la dejaron. O si te viniste a estudiar a la capital y extrañas como loco a tus viejos tenes que ponerte la corbata e ir a laburar porque donde se vio un hombre grande llorando porque extraña a la mamá. Como dice un amigo mío: “se ven caras y no se ven corazones”. Eso pasa todos los días en cada rincón y parecemos aceptarlo como lo normal. Por eso cuando llega el abrazo o el beso uno se despoja de todo y logra al fin sacarse el maquillaje. Como dice Ismael Serrano: “ella escucha y el enamorado desnuda sus miedos”.

Uno va apilando mascara tras mascara, maquillaje tras maquillaje hasta que llega alguien con quien sin darte cuenta empezas a ser vos. Te descubrís mostrando tus miedos, tus debilidades, tus sueños, ni más ni menos que mostrándote a vos mismo. Ese vos verdadero, no el maquillado, no el que conocen todos, y ahí estas perdido hermano, la rueda agarró una calle flechada y en dos cuadras está el callejón sin salida. Estas condenado a enamorarte. No solo porque ella ya te gustaba y ahora te gusta más sino porque aunque no te des cuenta gracias a ella vos también te estas gustando un poquito más. Ya no tenes más secretos porque al menos alguien más sabe eso que tan paralizado te tenía, la mochila pesa la mitad y al igual que los globos aerostáticos cuando te sacas peso empezas a volar y al volar ves las cosas desde arriba y como no hay perspectiva sin distancia, al volar los problemas no parecen ser tan serios ni tan grandes.

La única manera que encontré en mi corta vida de enfrentar los problemas es con amor. Un amor que viene en forma de madre, de amigos, de hermanos, de mujer y hasta de desconocidos. Por suerte, hoy que están los problemas ahí, cuento con todas estas formas de amor y muchas de esas fuerzas me llegan gracias a este blog y los comentarios que algunos me hacen sobre lo que escribo y como les llega. Estamos en las primeras mil visitas y el camino recién empieza.


MUCHAS GRACIAS POR LEERME.


viernes, 20 de mayo de 2016

DE MIEDOS Y TORMENTAS

Sin dudas es más fácil escribir del pasado que del presente, por más doloroso que el primero sea. Es que las cicatrices cerraron e incluso alguna que otra vez el tiempo nos muestra que no era tan grave como pensamos y hasta somos capaces de reírnos de aquellas cosas que años atrás nos atormentaron. Diferente es la historia cuando se está en medio de la tormenta, cuando el peso del presente cae sobre tus hombros cada vez que surge la necesidad de escribir. Es por esto que no importa de que trate lo que estés escribiendo, sistemáticamente la realidad encuentra un hueco para colarse y mostrarte que está ahí, que no pasó, que la cicatriz está abierta o peor aún, que no se abrió todavía.

Ya perdí la cuenta de los intentos fallidos de generar algo para el blog en estas semanas. Es que ni bien empiezo a escribir, al segundo párrafo, los dedos quedan duros y la mente en blanco o lo que es peor, la mente en colores. Son mil las imágenes, los pensamientos y los inútiles “¿por qué a mí?”. La realidad es que no sé y probablemente nunca lo sepa, lo que si cada vez tengo más claro es que no existe la llamada justicia divina y que la vida no diferencia buenos de malos. La realidad es una sola y las cosas suceden sin importar a quien, es una lotería en la que se gana y se pierde por puro azar, no importan méritos ni bondades. Una vez aceptado esto, lo que sí importa, creo, es que hacemos con lo que nos pasa. El elegir ser una buena persona y transitar la vida con valores y solidaridad, aun sabiendo esto de que la justicia divina no existe, es lo que nos define como hombres. Porque es fácil ser o actuar de determinada manera cuando hay algo a cambio, por eso los niños dicen que se van a portar bien para que Papá Noel traiga sus regalos. El tema es cuando crecemos y ya nadie baja por la chimenea.

Los Papá Noel vienen en forma de amigos o de amores y lejos de bajar por la chimenea e irse a escondidas, entran por la puerta, te dan un abrazo y ese: “sé que no va a estar todo bien pero en plena tormenta voy a estar ahí”. Quizás o sin quizás es aquí donde si importen los méritos y las bondades, cuando miras al costado en pleno huracán y no estás solo. Ahí es cuando te das cuenta que valió la pena la forma que elegiste para transitar este camino, no porque vayan a cambiar las cosas sino porque vas a tener con quien afrontarlas. Dentro de las sensaciones más lindas que uno tiene en la vida se encuentra sin dudas la de la certeza de saberse acompañado, la seguridad de no estar solo. Las heridas más grandes las curan esas personas que están ahí, dispuestas a dar y a ayudar sin nada a cambio, simplemente porque decidieron, a pesar de todo, transitar la vida por el mismo camino que vos. Yo siempre supe que los tenía a ellos y que la tenía a ella, como la tuve desde que nací. Pero resulta que ahora los tengo a ellos y las tengo a ellas. Y son las tres patas de un banco, fundamentales cada una de ellas ya que cualquier banco de tres pies sin uno de ellos se cae. El mismo problema se habla diferente con los amigos, la familia y tu compañera. Por suerte hoy tengo las tres cosas, incondicionales casi de forma incomprensible.

Cuando el camino se aparta de lo planeado, de lo esperado y de lo normal, lo que encontramos es la incertidumbre que siempre viene de la mano con el miedo. El MIEDO. Da miedo hasta decir que uno tiene miedo, porque el miedo no es indiferente, no es algo que pasa y se va sin pedir nada a cambio. El miedo genera, es un punto de inflexión en la vida de cualquier ser humano. El miedo te paraliza o te rebela y yo hoy tengo mucho. Miedo de lo que puede pasar, miedo de cómo puede afectar eso a mi entorno, miedo de ver venir la tormenta directo hacia mí. Pero de lo que si estoy seguro es que no me va a agarrar paralizado, me va a encontrar más rebelde que nunca.

miércoles, 27 de abril de 2016

CUANTO TIEMPO HA PASADO DESDE LOS PRIMEROS ERRORES?

Cuanto tiempo ha pasado desde los primeros errores? De cuando corrías y te agarrabas de la pierna de tu madre con miedo a quien sabe qué. Hoy ya lo sabes, tenías miedo del futuro. Un mundo entero te estaba esperando y vos chiquito, pequeño a ante semejante inmensidad. Todas las posibilidades estaban ahí, todos los caminos libres para que tomes el que quieras o el que puedas. Como no tener miedo? Tirabas de ese pantalón con todas tus fuerzas, que en ese entonces apenas alcanzaban para que tu madre mirara para abajo y te dijera: “Espera un poquito que estoy cocinando y te vas a quemar!”. Con tu mejor cara de perro mojado mirabas para arriba, abrías bien grande los ojos y estirabas los brazos pensando “sálvame”, y te salvaba, todos los días. En esos brazos de heroína siempre todo estaba bien, no importaba el futuro, no había futuro mejor que ese presente. Cuando ya se habían ido todos los fantasmas y se cansaban esos brazos te bajaban y corrías. Ya eras libre de nuevo, totalmente inconsciente, lleno de amor y vacío de temores.

Cuanto tiempo ha pasado desde los primeros errores? De cuando le dijiste a tu viejo que la profe de historia no había ido y por eso estabas llegando temprano a casa. Y el viejo que ya las vivió todas y sabía tu mentira desde antes que vos la pensaras fingía creerte y te dejaba contento. Vos te metías al cuarto con el mejor de tus amigos a jugar al play y hablar de ella, la más linda de la clase, la que por primera vez te hacía sentir mariposas por todo el cuerpo. Elaboraban mil planes para acercarse, todos eran perfectos, era imposible que fallaran, pero al verla de nuevo el miedo. Siempre tenías algo que inventar para justificarte y te decías: “bueno mañana le hablo”. Los dos sabemos que incluso hoy si la ves te tiemblan las piernas y se te cierra la boca.

Cuanto tiempo ha pasado desde los primeros errores? De cuando tus amigos te dijeron que “aquella” no te dejaba salir y vos por orgullo lanzaste tu primer mentira: “Gorda, tengo un cumple con mis viejos hablamos mañana”. Te fuiste a W con los pibes y en la puerta la mejor amiga de ella, de nuevo el miedo pero esta vez frente a vos tus amigos. Que vas a hacer? Te vas a ir? Jamás, la humillación sería peor aún que la pelea que ya sabes vas a tener mañana. Quién sabe si por eso o por mil otras cosas se termina, te culpas, e incluso llegas a pensar que nunca más vas a sentir algo así hasta que más temprano que tarde vuelven las mariposas.

Cuanto tiempo ha pasado desde los primeros errores? De cuando pasaste por esa puerta enorme de la facultad y te dijeron: “Introducción a la contabilidad es en el salón 37”. 37, como que 37 si mi liceo tenía apenas 10 salones y era enorme. Para colmo después tenías teórico, llegas 5 minutos tarde porque no encontrabas el “Aula Magna” y ves un mar de 400 estudiantes reservando asiento. Ya no eran más los 30 amigos que conocías de memoria, ya no estaban el juampi y el pollo en el asiento de adelante, ni mucho menos vicky y fio en el asiento de atrás y el maxi ni siquiera iba a la misma facultad que vos. Primer teórico parado en la puerta apretado por otros 100 que también llegaron tarde y tenían la misma cara de susto que vos. De nuevo el miedo y esta vez solo, contra ese gigante que ya el primer día te pone el pie encima. Te vas abatido a tu casa, lleno de fotocopias y con un baño de realidad cruel y despiadado. Ya no le podes tirar del pantalón a mamá y levantarle los brazos, ya sos un hombre y si no te habías dado cuenta te lo estaban haciendo saber sin anestesia.

Cuanto tiempo ha pasado desde los primeros errores? De cuando dijiste ese primer “te amo” que más que un te amo fue un “por favor decime yo también”. Y te lo dijo, y la besaste, y te beso, y le hiciste el amor y sentiste lo mismo que cuando estabas a upa de tu madre. De nuevo se habían ido los fantasmas, de nuevo estabas lleno de amor, inconsciente. Eras Superman, tenías esa sensación de que nada podía salir mal, eran eternos, ilusos. Después vino el trabajo, seguía el estudio y con más peso, los amigos, las responsabilidades. Y la pareja? Ya esos mensajes todos los días que te parecían tiernos ahora te resultaban pesados, ya él te amo era un te quiero y los abrazos no ahuyentaban los fantasmas. De nuevo se terminó, vos más maduro pero con los mismos miedos. Ya no tenías 18, tenias 24. Al principio salís y la rompes toda, por todo lo que no hiciste esos años hasta que sin querer queriendo empezas a pensar que tenes que terminar con la bobada porque hay que formar una familia y los años se te vienen arriba. Tenes 27 y si bien te sentís un gurí la realidad es que estas más cerca de los 30 que de los 20 y por más que sientas que era ayer que tu madre te tenia a upa resulta que pasaron casi 3 décadas.

Cuanto tiempo ha pasado desde los primeros errores? La verdad que no lo sé, no sé cuándo fue mi primer error. Lo que si se es que me encanta equivocarme y que lo voy a seguir haciendo. No pienso renunciar nunca a la deliciosa libertad de equivocarme y empezar de nuevo. Al fin y al cabo esos errores me hicieron lo que soy hoy, así que si me preguntan ¿Cuánto tiempo ha pasado desde los primeros errores? Les tengo que responder: “No sé”. Ahora, si me preguntan ¿Cuándo pensas equivocarte de nuevo? La respuesta es: “Mañana”

viernes, 8 de abril de 2016

SE VALE CONFORMARSE

Ciertas tendencias actuales me tienen asombrado y particularmente preocupado. Vemos nuestras redes sociales colmadas de imágenes con frases que pretenden ser una especie de guía del buen vivir, las cuales están cargadas de un falso optimismo  y un exceso de pensamiento mágico más que preocupante. La gente repite y parece creer que ciertamente no hay imposible y que todos podemos ser lo que deseamos si lo hacemos con pasión y dedicación. Este mensaje me preocupa porque es falso.

Hay que separar la pasión del talento. Por más que a alguien le apasionen ciertas cosas y le dedique toda su vida y sus ganas a eso, si no tiene el talento necesario no podrá lograrlo. Aun deseándolo con todas sus fuerzas y dedicando todas sus energías, alguien que no tiene talento para el canto no podrá ser un cantante de ópera por más que esta sea su pasión. Por más que alguien quiera cambiar el mundo nada le garantiza que lo vaya a conseguir y eso no está mal. Es natural no poder.

Esto no quiere decir que si uno tiene un sueño no debe luchar por él, lejos de eso creo que está bien luchar por lo que uno quiere pero no lograrlo no significa que fracasamos y que allí terminó, hay alternativas que quizás superen nuestro sueño inicial. Se vale claudicar, se vale soltar cuando te das cuenta que no lo puedes conseguir. Justamente esta conducta es la que nos va a permitir rearmarnos y volver a empezar en otra cosa para la que quizás sí somos talentosos. Quizás lo que encuentres es mejor que lo que soñabas, quizás no sos buen cantante pero podes ser un gran músico y por otro camino logras llegar al mismo lugar.

Es tal la presión por ser exitosos y por ser los mejores que quizás gastas la vida compitiendo y persiguiendo un ideal que es muy difícil de conseguir y que al conseguirlo seguramente no justifique semejante sacrificio y resignación de vida. Tenemos que aceptar que no siempre se puede hacer todo y puede haber alguien mejor que nosotros. Esto no es ser mediocre, esto es ser realista.

Si queremos realidades no podemos fabricar fantasías. Si queremos realidades hay que enfrentar la vida, que es injusta, dolorosa, divertida, fácil y difícil. La vida no es perfecta, es tremendamente contradictoria y creo que se trata de enfrentar esas contradicciones.

Hay dos tipos de éxito, el convencional que todos podemos reconocer, como podría ser Suarez o el presidente de la república, y por otro lado está el éxito personal  que consta de definir quién soy yo y que quiero hacer con mi vida. Hay solo un Luis Suarez, solo un Tabaré Vazquez, no siempre se puede ser el protagonista de la película pero eso no quiere decir que no seamos exitosos. Quizás no seas el dueño de una mega empresa pero estas conforme con tu situación porque preferís poder ir a buscar a tu hijo a la escuela y cenar todas las noches con tu mujer. Quien te puede decir que es más exitoso el que dirige una compañía pero duerme 4 horas por día? Todo depende del cristal con el que se mire y es por eso que cada uno tiene una definición personal de lo que es ser exitoso y nadie puede cuestionarla. No tenemos autoridad para tildar de fracasado o mediocre a alguien simplemente porque no persigue los parámetros del éxito establecidos.

Hay que conocerse, definir nuestro éxito personal y en base a eso respetarnos, ser nosotros mismos. No nos dejemos engañar y no dejemos que no arruinen la única oportunidad que tenemos de estar vivos, la vida no tiene que ser perfecta para ser maravillosa.

Por otro lado casi con la misma insistencia con la que nos inculcan que debemos ser exitosos no exigen que seamos felices. Es tanta la presión de que tenemos que ser felices que si no sos feliz te preguntas porque no estas siendo feliz. Uno vive preocupado por ser todo el tiempo feliz cuando no solo no es posible sino que no es sano. El exceso de pensamiento mágico nos prohíbe tener emociones, sobre todo las negativas. Hay dolores que merecen ser llorados porque nuestros seres queridos se marchan y los amantes nos rompen el corazón.  Todos los sentimientos son buenos pero en su justa medida. En exceso hasta las virtudes son negativas.


Me tiene preocupado que la felicidad y el éxito se vendan en cajitas universales y que la gente las compre. Se vale conformarse, se vale claudicar, se vale llorar, se vale estar triste. Lo importante es ser fiel a uno mismo y buscar ese éxito personal sin importar lo que digan los demás.

miércoles, 30 de marzo de 2016

DE PIEDRAS HAREMOS CAMINO

Allá por el viernes 7 de agosto de 2015 comenzó este camino hacia un sueño, hacia EL sueño. Como les contaba en la entrada anterior hace muchos años ya que se despertó en mi esta sed de mundo y un poco por mi esfuerzo y mucho más por suerte hoy me encuentro trabajando para que ese sueño suceda. Siempre supe que hacer esto por mi cuenta era imposible y que el apoyo de la gente que me rodea se iba a manifestar en forma de rifas. Como todo en mi vida, las proyecciones fueron basadas en un optimismo innato que inunda cada cosa que hago. Soy optimista por naturaleza y siempre pienso que lo mejor que pueda pasar es lo que va a pasar, por eso cuando pensé en las rifas pensé en vender muchas. Hoy la realidad es otra, las primeras piedras empiezan a aparecer en el camino hacia el sueño y el optimismo merma día a día.

La meta inicial difícilmente sea lograda, esto no implica que peligre el viaje, sí significa que muy probablemente no sea 100% el que tenía soñado, quizás sea mejor. Como todo en la vida, este proceso de venta de rifas va dejando enseñanzas. Las ya obvias por un lado, familia y amigos que incondicionalmente se vuelcan a ayudar por encima de sus posibilidades haciendo que nuevamente la capacidad de asombro no tenga límites cuando de generosidad y amor se trata. Las no tan obvias, vecinos, ex compañeros de escuela y desconocidos que desinteresadamente se interesan en ayudar y se les ve a flor de piel esa alegría que produce el ser solidario cuando ves que la persona que recibe tu ayuda la valora. Son gratas sorpresas que te regala este camino.

Sin embargo no todo es color de rosas y hay tragos amargos. Por lo que hablo con mis compañeros hay una cierta lógica o tendencia de que quien más tiene es el menos interesado en colaborar. Son muchos los compradores que uno contaba como seguros, no por su cercanía o afecto, sino porque simplemente no representa un esfuerzo para ellos colaborar. Uno tiende a pensar que cualquier persona que tenga a su alcance ayudar lo va a hacer, pero al parecer esta no es la lógica imperante. Nuevamente la vida nos muestra que quien menos tiene es quien más ayuda. Te compran la rifa en 10 cuotas, te pagan con monedas e incluso gastan lo que no tienen para que uno viaje.

Esto me hace replantear muchos conceptos implícitos que tenemos, uno se cría y crece dando por sentados que rico es el que más tiene. Vemos a alguien con una gran casa, un auto cero kilómetro y vacacionando en el Caribe y pensamos que ese es el rico. Sin embargo esta persona no tiene la sonrisa que tiene ese que juntó monedas para comprarte una rifa, no tiene los ojos sinceros del que sueña con que capaz se gana el apartamentito y por fin tiene la casa propia, no tiene la cara de asombro cuando le contás los países que vas a visitar gracias a su aporte. Eso no hay plata que lo compre, esa gente es rica de alma, rica en valores, millonaria en generosidad.

Por esto digo que seguramente mi viaje no sea el que soñé en cuanto a cantidad de países y extensión, pero va a ser mejor por los compradores que tengo. A nadie de los que me compró le sobra nada, sacaron de su bolsillo lo que no pueden para ponerlo en el mío, así que tendré menos rifas vendidas que las esperadas pero valen el triple. La conformación de mis ventas no agranda mi cuenta bancaria pero me agranda el alma, me hace ver que elegí bien y que en cada lugar que esté les voy a agradecer por el esfuerzo que lo hizo posible.


Llegan las primeras piedras en este camino pero, SI TAN EMPEDRADO SE ENCUENTRA EL DESTINO, ENTONCES DE PIEDRAS HAREMOS CAMINO.