En mi mente debo de haber escrito este post unas cien veces y otro ciento de estas me dije “hoy llego y lo escribo”. Lo cierto es que los días se suceden unos tras otros y el coraje de sentarme y escribirte no aparece, o no aparecia. No es que no sepa que decirte ni por donde empezar, es que todavía no caigo que tenga que estar escribiendo esto. A lo largo de este blog siempre hablé y escribí sobre animarse, sobre el futuro, lo que vendrá y que nunca es tarde. Nunca me senté a escribir sobre lo que ya pasó, sobre lo que no hice y mucho menos sobre lo que nunca vamos a poder hacer.
Ya pasaron dos meses o visto de otra forma, recién pasaron dos meses, así de relativo es el tiempo. La rueda esta nunca para de girar y yo que no se estar sin hacer nada nunca me doy un tiempo para pensar o sentir. La misma sonrisa de siempre, la misma alegría de siempre que no hacen más que por momentos verme como una basura de ser humano que sigue como si nada. Sentarse a lamentarse tampoco es una opción, vos no me enseñaste eso. Sin embargo no hay día que no piense que si estuvieras acá seria tan fácil vivir, ya no tendría que estar buscándole un sentido a cada paso que doy.
Me falta la charla, el consejo, el abrazo y se viene lo peor. Tengo que salir al mundo, a conocerlo y a conocerme y vos no estas. No va a haber bar al que entre que no sienta la necesidad de tomarme una copa con vos y sentarme a hablar de fútbol y de como pasa el tiempo, contarte que estoy enamorado, que voy a formar una familia y que estoy seguro que serías el mejor abuelo del mundo. El que yo nunca tuve y que con vos y mi hijo lo iba a tener. No se como se supone que voy a tapar esa ausencia, por mas que les cuente lo maravilloso que era su abuelo no va a ser lo mismo, aunque obvio les voy a contar.
Mi miedo como siempre es el olvido, tengo miedo que esta rosca de la vida y del día a día me dejen cada vez menos tiempo para acordarme como eras. Tengo miedo de ya no saber si lo que tengo son recuerdos o recuerdos de recuerdos. Voy a hacer el esfuerzo de no olvidarte cada día, de tenerte presente y de hacerle saber a todos el ejemplo que fuiste. Por eso te pido que estés donde estés no me olvides vos a mi, que todo lo que hago es pensando en si te gustaría y que me esperes. Esperame que sea donde sea yo te voy a ir a buscar y vamos a repetir este abrazo...
