Sin lugar a dudas que una experiencia como la que me
encuentro viviendo va a marcar un antes y un después en mi vida, es ni más ni
menos que un punto de inflexión. Como dicen por allí: “Nadie sale del grupo de
viaje siendo la misma persona que se anotó”. Y para que no quede duda alguna de
ello, el Grupo mismo a pocos meses de su comienzo ya me encuentra descubriendo
cosas, abriendo la mente, conociendo gente, realidades, historias. Es que lo
mágico de un grupo integrado por 600
personas es esa mezcla, esa conjunción de distintas formas de pensar, de sentir
y de soñar que se mancomunan detrás de un objetivo común para todos. Más allá
de edades, ideologías, sexo y cualquier otra etiqueta que se les pueda ocurrir.
Dicho esto vamos directamente al “Nunca es tarde”. El grueso
del grupo está formado por el estudiante promedio de ciencias económicas, entre
23 y 29 años, con la carrera terminada o a un par de materias de terminarla y
con acompañante o de forma solitaria. Dentro de ellos me encuentro yo, cada uno
con su perfil y su forma de concebir el Grupo pero nada fuera de lo común.
Claramente el motivo de estas líneas no es este 95% del Grupo sino el otro 5%,
los casos atípicos, esos que no esperabas encontrarte en esta experiencia pero
que sin dudas son los que hacen un aporte diferencias a “la” experiencia.
En este Grupo tenemos gente casada, divorciada, con hijos y
hasta con nietos! Se podrán imaginar el ejemplo para ese nieto cuando sepa que
su abuela rompió los estándares y no solo que obtuvo un título universitario sino
que tuvo la valentía de salir a conocer el mundo, cuando la sabiduría popular
dice que para tener un título no hay que tener hijos porque te sacan tiempo. Bueno,
en este grupo se desafían esas verdades universales, que tienen mucho de
universales pero poco de verdades. Este Grupo me está dando la oportunidad de
conocer gente que no da nada por sentado, que no se conforma con lo que en
teoría es lo esperado y que tiene la valentía de soñar y por si fuera poco de ir por esos sueños.
Hoy rescato eso, esa rebeldía que no conoce de edades ni de
realidades. Esas ganas de ser, de estar, de luchar. Hoy el Grupo me da un
ejemplo tangible de que Nunca es tarde. Hoy el grupo me dice que tengo para
donde mirar cuando crea que ese tren ya pasó. Hoy aprendí que cuando el sueño
es tan grande como la inmensidad del mundo entero los miedos se vuelven
pequeños, y es en ese momento quizás cuando nos damos cuenta que NUNCA ES TARDE.
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