viernes, 11 de marzo de 2016

NUNCA ES TARDE

Sin lugar a dudas que una experiencia como la que me encuentro viviendo va a marcar un antes y un después en mi vida, es ni más ni menos que un punto de inflexión. Como dicen por allí: “Nadie sale del grupo de viaje siendo la misma persona que se anotó”. Y para que no quede duda alguna de ello, el Grupo mismo a pocos meses de su comienzo ya me encuentra descubriendo cosas, abriendo la mente, conociendo gente, realidades, historias. Es que lo mágico de  un grupo integrado por 600 personas es esa mezcla, esa conjunción de distintas formas de pensar, de sentir y de soñar que se mancomunan detrás de un objetivo común para todos. Más allá de edades, ideologías, sexo y cualquier otra etiqueta que se les pueda ocurrir.

Dicho esto vamos directamente al “Nunca es tarde”. El grueso del grupo está formado por el estudiante promedio de ciencias económicas, entre 23 y 29 años, con la carrera terminada o a un par de materias de terminarla y con acompañante o de forma solitaria. Dentro de ellos me encuentro yo, cada uno con su perfil y su forma de concebir el Grupo pero nada fuera de lo común. Claramente el motivo de estas líneas no es este 95% del Grupo sino el otro 5%, los casos atípicos, esos que no esperabas encontrarte en esta experiencia pero que sin dudas son los que hacen un aporte diferencias a “la” experiencia.

En este Grupo tenemos gente casada, divorciada, con hijos y hasta con nietos! Se podrán imaginar el ejemplo para ese nieto cuando sepa que su abuela rompió los estándares y no solo que obtuvo un título universitario sino que tuvo la valentía de salir a conocer el mundo, cuando la sabiduría popular dice que para tener un título no hay que tener hijos porque te sacan tiempo. Bueno, en este grupo se desafían esas verdades universales, que tienen mucho de universales pero poco de verdades. Este Grupo me está dando la oportunidad de conocer gente que no da nada por sentado, que no se conforma con lo que en teoría es lo esperado y que tiene la valentía de soñar y  por si fuera poco de ir por esos sueños.

Hoy rescato eso, esa rebeldía que no conoce de edades ni de realidades. Esas ganas de ser, de estar, de luchar. Hoy el Grupo me da un ejemplo tangible de que Nunca es tarde. Hoy el grupo me dice que tengo para donde mirar cuando crea que ese tren ya pasó. Hoy aprendí que cuando el sueño es tan grande como la inmensidad del mundo entero los miedos se vuelven pequeños, y es en ese momento quizás cuando nos damos cuenta que NUNCA ES TARDE.

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