Un día la vida tirará abajo tu puerta y al tenerte
acorralado te va a pedir que rindas cuentas. Cuando pregunte: ¿Qué sos?, espero
que no digas Doctor, Contador, Licenciado o cualquier otro título semejante. Espero
que respondas: Soy hijo y soy nieto, soy padre y soy abuelo, soy amigo y soy
hermano, aunque ciertas veces no exista tal distinción y te conviertas en todo
o en nada o simplemente seas vos. Vos con tu simpleza y tu complejidad, con tus
sueños y frustraciones, tus victorias y tus temores. Vos siendo esa especie de
montaña rusa que sube, que baja, que ríe y que calla, confusa.
Espero que te descubras con la sombra gastada de tanto
andar, espero que estando apurado camines despacio, que mires, que escuches y
que sientas. Que vayas vos y tu esencia siendo uno solo, sin importarte las
apariencias y los envases. Y mírate al espejo y enojate con vos y esa
resignación de parecer y no ser. Gritá, llorá y rebelate y cambiá, si total
tenes toda la vida para empezar de nuevo. El tiempo viene con los envases, las
esencias son eternas, es tu legado, tus memorias, tus recuerdos. Vos y tu
esencia van a perdurar en los que se queden, ahí se encuentra la eternidad. En
esa anécdota, en esa historia increíble en la que por un segundo la realidad se
confunde con la ficción y sos héroe. Vas a ser ese gol en el momento que sonaba
la campana y se terminaba el recreo, ese beso robado a la primer novia, ese
abrazo apretado al amigo que estaba en la mala y ese “te quiero” que tanta vergüenza
te dio decirle a tu vieja.
Por eso creo que el secreto no está en mirar que soy hoy o
que voy a ser en diez años, creo que la verdadera pregunta es: ¿cómo quiero que
me recuerden? Y luego sí, desde este punto de partida mirar si lo que estoy
haciendo hoy me conduce a la respuesta que le di a la pregunta inicial,
pensando primero en encontrarse uno mismo para después encontrar al resto.
Creo que inconscientemente el saber que nuestra esencia es
eterna es lo que nos limita. Ese: ¿Qué dirán en cinco años si abandoné la
carrera y me dedique a mi sueño que era la música? ¿Y sí me sale mal? ¿Y sí “fracaso”?
Ese miedo es el que nos paraliza, el que nos marca el camino y nos hace
cometer el error más grande de todos. Vivir
para ser recordado como alguien que no sos. Como dijo Mandela: “Es nuestra
luz, no nuestra oscuridad la que nos asusta. Nos preguntamos, ¿quién soy yo
para ser brillante, hermoso, con talento y maravilloso? Cuando nos liberamos de
nuestros propios miedos, nuestra presencia, espontáneamente, libera a los demás.”
Por eso si empezas por animarte vos, quizás tu ejemplo haga que
otros nos animemos y quien te dice seamos más esencia y menos envase, seamos
menos efímeros y más ETERNOS.
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